12 de junio de 2010
Placa conmemorativa en Fuentes de Andalucía
El sábado 12 de mayo en el pueblo de Fuentes de Andalucía, se colocó, por nuestras Hermanas las Misioneras de la Doctrina Cristiana una placa conmemorativa en la casa donde por espacio de diez años vivió el Padre Tejero, fundador con Madre Dolores de nuestra Congregación.
La casa, sita en el número dos de la Calle San Miguel, llegó Francisco García Tejero cuando tenía nueve años y en ella vivió con sus tíos Teodoro y Catalina y su prima Rosario. En ella, su tío poseía un comercio, en el que Francisco le ayudó durante esos años, hasta que, conociendo que Dios le llamaba para ser sacerdote, salió de allí y se dirigió a Sevilla, para comenzar los estudios de Filosofía y Teología necesarios para recibir la ordenación.
Nos encontramos con los descendientes de Teodoro y Catalina, que nos acogieron con mucho cariño, pudiendo compartir con ellos los recuerdos comunes que nos unen.
En primer lugar celebramos la Eucaristía en la iglesia de las religiosas Mercedarias, elegida por nuestras Hermanas de la Doctrina Cristiana por la relación que, desde antes de su Fundación, mantenía Madre Mercedes con esta congregación. Presidida por el Padre Ruiz, prepósito de la Congregación del Oratorio, pudimos gozar al agradecer en ella no sólo la presencia del Padre Fundador en este pueblo,sino también la gran tradición vocacional de esta Congregación, de la que es oriunda la fundadora de las Religiosas Esclavas del Sagrado Corazón, Celia Méndez.
Tras la Eucaristía, acompañados por el Sr. Alcalde y su esposa, dimos un paseo por este hermoso pueblo hasta llegar a la casa que habitó nuestro Fundador. Los actuales propietarios tuvieron la amabilidad de mostrarnos el interior de la misma, pudiendo todos ver lo enorme y bonita que era, con un pequeño patio central y otro enorme al fondo de la casa.
Una vez allí, tras ser bendecida la casa y la placa por el P. Rafael, de la Congregación del Oratorio, ayudado por un joven diácono de esta localidad; las dos madres generales, Hna. Maru y M. Enriqueta, procedieron a descubrir la placa conmemorativa.
A continuación, todos los que habíamos participado en el emotivo acto, fuimos a un restaurante de la localidad, donde compartimos una buena comida.



