Madre Dolores, siempre actual 

 La Virtud de Madre Dolores 

 La fe de Madre Dolores 

Esperar contra toda Esperanza

Amó siempre

Madre Dolores, Mujer Prudente

M. Dolores: con la justicia de Dios

La Fortaleza de M. Dolores

La Templanza, ¿Tiene sentido?

La Pobreza de M. Dolores

Castidad, Pureza y Amor Sincero

Pedid y se os dará

Gracias

Paz Perpetua

Santa Ángela de la cruz y Madre Dolores

Abrimos la Celebración del Centenario del Fallecimiento de Madre Dolores


Madre Dolores, siempre actual
(BOLETÍN Nº 77)

Cuando la Iglesia celebra el gran Jubileo conmemorando el Aniversario del nacimiento de Cristo y nos invita a la alegría...

Cuando la sociedad nos apabulla con el "síndrome" del nuevo milenio, con el "efecto 2000" y vemos que no nos están "vendiendo" una nueva sociedad más justa, sino el mismo consumismo que destroza la fraternidad humana y destruye el planeta...

Cuando intentan hacernos creer que todo va a ser diferente y nos damos cuenta de que seguimos siendo los mismos, teniendo idénticos problemas y dificultades, de que siguen muriendo muchos niños injustamente, de que a la humanidad le siguen "doliendo las mismas heridas"...

Entonces cae en nuestras manos este Boletín de M. Dolores y nos presenta a una mujer del siglo XIX. Pero...

¿Qué tiene que decirnos hoy M. Dolores?, ¿es significativa esta mujer de Sevilla para la Iglesia universal?, ¿nos trae alguna "buena noticia" en las puertas del tercer milenio?

Felipe Neri nos dio a conocer la Alegría del que se acerca a Dios; Francisco de Asís nos enseñó el valor de la Pobreza y el Compartir, Teresa de Jesús dio sentido a nuestra Oración.

¿QUÉ NOS TRAE DOLORES MÁRQUEZ?

M. Dolores nos quiere enseñar CONFIANZA.

En un mundo que ha hecho de los "seguros de vida", los "seguros multirriesgo", los "planes de pensiones", etc. el gran motor, M. DOLORES NOS INVITA A PONER TODA NUESTRA CONFIANZA EN DIOS QUE "ES MÁS RICO QUE NOSOTROS NECESITADOS".

M. DOLORES nos invita a no temer en el nuevo año que comienza, pues si Dios está con nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? (Rom. 8, 31).

Vivamos durante todo el año en las manos de Dios y la paz que nos deseamos en Navidad colmará nuestros corazones.

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La Virtud de Madre Dolores
(BOLETÍN Nº 78)

Hoy no está de moda hablar de las virtudes de las personas; para hablar bien de alguien se dice que es alguien con carisma. Pero la verdadera y sólida virtud no es otra cosa que hacer contentos y alegres la voluntad de Dios. ¡Eso es lo difícil!

Virtud es tener vigor, resolución y firmeza para quitar defectos, vencer tentaciones y hacer bien las obras buenas. Es orientar desde la voluntad de Dios las cosas ordinarias.


Parece que nos da miedo hablar de vencer dificultades, de superar obstáculos, de vivir con altura las contradicciones y adversidades que nos presenta la vida. Parece que todo eso lo tenemos que dejar para las grandes películas, eso es para los personajes del cine, que no es para nosotros, para nuestra vida real.

Pero M. Dolores nos enseña que podemos hacer bien lo ordinario, y que si nos dirigimos en cristiano, no sólo conseguiremos dar a nuestra vida un tono vital diferente, sino que haremos de modo extraordinario lo ordinario de cada día.

Ella practicó la virtud con prontitud y alegría.

Podemos admirar su exquisita caridad, humildad, alegría y sencillez; pero aún mejor haremos si no nos contentamos con admirarla, sino que intentamos imitarla en todas las virtudes y le pedimos su intercesión ante el Señor para lograr la fuerza necesaria.

Durante varios boletines vamos a intentar conocer un poco más de cerca cuáles eran las virtudes que M. Dolores cultivó durante su vida: la fe, la esperanza, la caridad, la confianza, el esfuerzo, su disponibilidad a la voluntad de Dios, etc. para que ella, que intercede por nosotros ante el Señor, sea también nuestro modelo y nuestra compañera de camino.

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La fe de Madre Dolores
(BOLETÍN Nº 79)

Durante su peregrinar por el camino de la vida, desde que tuvo uso de razón hasta su muerte, M. Dolores vivió un clara profesión de FE con las palabras y con el ejemplo. De su ardiente fe nació el amor a la piedad desde su más tierna infancia. La preparación al la Primera Comunión quedó grabada profundamente en ella como de un gran fervor.

Esta fe la llevará, libre de lazos familiares, a dejar su pueblo y a sus hermanas, "sólo por buscar más de cerca a Dios."

Ésta búsqueda de Dios en pura fe marcó toda su vida: "Todas nuestras obras deberían tener por objeto a Dios"; "la oración y el sacrificio" son las que harán el apostolado más fecundo. Y también la fe motivó toda su actividad, pues "sólo quiero imitar en todo a la santísima Virgen cuyo nombre llevo".

Los últimos años de su vida fueron un caminar en pura fe, fe a secas, desnuda, que la llevó a vivir una vida de más intimidad con el Señor y a descubrirlo en la soledad y el abandono que sufrió por parte de sus hijas.

La fe no nos fa a librar de las dificultades, ni nos va a quitar sufrimientos; pero sí nos va a ayudar a vivirlos desde otro ángulo, desde el ángulo en el que todo cobra sentido, en el que lo incomprensible se vuelve luminoso y nuestros sufrimientos y muertes resucitan con Aquel que murió en una cruz, padeciendo la injusticia y el abandono de todos.

Con M. Dolores pidamos al Señor que nos aumente la fe.

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Esperar contra toda Esperanza
(BOLETÍN Nº 80)

La virtud de la esperanza va desarrollándose en el alma de M. Dolores en igual medida que se desarrolló en ella la fe.

Llegó a vivir en la esperanza de un modo tan perfecto que cifró toda su vida en un abandono total en las manos de Dios.

Esperó contra toda esperanza que le aprobaran la Congregación en unos tiempos difíciles; esperó y trabajó para ayudar a las jóvenes que se presentaban a su puerta; vivió con suma confianza las dificultades económicas...

Desde el comienzo sabe, como dijo el P. Tejero, que "El trabajo de regenerar a una joven prostituida es más difícil que resucitar a un muerto. Es donde hay que ejercitar la virtud en sumo grado" (Autobiografía, pág. 56). Ella misma afirma: "La idea de la mujer sumida en la abyección y la esperanza de rehabilitarla, daban a mi corazón un ánimo que lo hacía superior a las condiciones que hasta entonces había conocido en él" (Madre, pág 87)

Pero en M. Dolores la virtud de la Esperanza y confianza en Dios no sólo abarca todo aquello que afecta a su trabajo y obra apostólica; sino que también la vive en todo su largo peregrinar hacia Dios. Primero como seglar, en su deseo de ser religiosa; después como fundadora y superiora general, en su deseo de ver prosperar la Congregación; más tarde, como una hermana más de la comunidad que no fija su atención en las cosas humanas, sino en la cruz de Cristo que ella sabrá compartir.

La esperanza de M. Dolores nos invita a esperar en que el amor de Dios dará sentido a nuestras cruces; a confiar en que realmente los que lloran son Bienaventurados. Nos anima a luchar por la paz, la justicia y la bondad en nuestro entorno, aún en medio de todas esas dificultades y tropiezos que parece ponernos la vida.

M. Dolores nos ayuda a esperar, pues CRISTO VERDADERAMENTE HA SALVADO YA AL MUNDO, y nosotros tan sólo estamos llamados a hacer real cada día esa salvación en nuestras vidas.

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Amó siempre
(BOLETÍN Nº 81)

¿Qué decir sobre el Amor en M. Dolores?

Dice Santiago en su carta: ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? También san Juan dice: Nosotros amamos porque Él nos amó primero. ... El que no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a Dios, al que no ve.

M. Dolores se dejó amar por Dios, y después se entregó de lleno a amar con el mismo amor que había recibido de Él. Así podrá llegar a decir: La gloria de Dios y la salvación de las almas es todo mi lleno. A partir de este deseo se entregará de lleno venciendo todos los obstáculos que se pongan en su camino.

Y esas dificultades que se oponían a su entrega de amor no siempre eran económicas, o legales, o materiales. Había mucho amor propio por vencer, como ella misma dice; muchos sacrificios "pues el vicio que debía combatirse estaba en completa oposición con mis ideas y amor a la pureza".

Pero su vida no se volcó sólo en la obra que realizara con las mujeres; derrochó también amor para con las hermanas que la rodearon. En una fraternidad y amistad profunda con M. Rosario Muñoz, su compañera infatigable; y en una maternidad sin límites con el resto de las congregantes que formaron el instituto en esos primeros años.

Todas sus cartas las finaliza con las palabras "Tu madre que te quiere" o expresiones similares. Y no es algo que ella diga de palabra, sino que, como buena madre acompaña, cuida, perdona, sufre y acepta las limitaciones de sus "hijas", incluso cuando los ataques vayan dirigidos hacia ella misma. Este amor le llevó a padecer una tortura de cerca de dieciocho años, en la que aceptó la marginación en su propia congregación, sin protestar, ni querer escuchar en ningún momento, las voces que se oponían a su sufrimiento: "Todas son mis hijas"... "a todas las amo"...

Nosotros hoy ...¿somos capaces de un amor tan grande?, ¿aceptamos sufrir por amor?, o ni tan siquiera por amor somos capaces de asumir las dificultades que la vida nos presenta.

Si no nos sentimos capaces, si nos parece que somos débiles, M. Dolores intercede por nosotros. No dudemos en cumplir sus palabras: "Ten gran ánimo y no te acobardes por nada".

Un buen propósito para el año que comenzamos.

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Madre Dolores, Mujer Prudente
(BOLETÍN Nº 82)

Cuando oímos hablar de la "Prudencia", "Hay que ser prudentes", "Esas cosas pasan por imprudencia"... automáticamente pensamos en los conductores.

Pero la prudencia es una de las llamadas "Virtudes cardinales", o lo que es lo mismo, VIRTUDES FUNDAMENTALES, o PRINCIPALES. Y consiste, según el diccionario, en discernir y distinguir lo que es bueno o malo para seguirlo o huir de ello. Son sus sinónimos: Cordura, juicio, aplomo, sabiduría, sensatez y buen sentido.

Distinguir lo bueno de lo malo es, para los cristianos, lo que llamamos discernir la voluntad de Dios. Conocer lo que Dios quiere de nosotros y hacerlo; pues sabemos que lo que Dios quiere es lo bueno, lo que nos va a realizar como personas y va a hacernos verdaderamente felices, aunque haya que sufrir en pruebas diversas.

Que M. Dolores fuera prudente, nos parece lógico, pues era una mujer de Dios. Ahora bien, podemos preguntarnos: ¿Qué significó realmente la Prudencia en ella?

Para ella la prudencia, es discernir la voluntad de Dios y cumplirla.

Se deja aconsejar, pero no sigue ciegamente los consejos de quien, según su conciencia no está iluminado por la luz de Dios. Así, cuando todos le dijeron que no debía comenzar a acudir a la casa que había abierto el P. Tejero con Dª Rosario Muñoz, pues las acogidas eran personas despreciables, ella, segura de la voluntad de Dios, y convencida que era para salvar almas, siguió la voz de su conciencia y comenzó un período de prueba, tras el que continuó adelante sin titubeos.

En M. Dolores prudencia supone incluso que, para el bien de toda la Congregación, llega a cerrar una casa que le había costado mucho trabajo. En eso dice: "Tendré que recurrir a lo que decía San Ignacio: que un cuarto de hora de oración que le convenciera que era voluntad de Dios que se disolviera la Compañía, le bastaría para conformarse".

Y cuando en el culmen de su carrera por este mundo comprende que debe rebajarse, como hizo Jesús, hasta someterse a la muerte en cruz, escucha la voluntad de Dios y la pone por obra.

Jamás se quejó por nada ni de nadie. Hizo del Amor, de la verdad y la sinceridad su única norma. Y aunque la marginaron, aunque la relegaron a un segundo plano, a ella que había fundado la Congregación,

Seamos nosotros también prudentes, y, como dice el Apóstol: analicémoslo todo, quedándonos con lo bueno, lo justo, lo noble, lo amable, lo perfecto... Buscando la voluntad de Dios, que quiere nuestra plenitud y felicidad.

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La Fortaleza de M. Dolores
(BOLETÍN Nº 84)

Son varias las definiciones que el Diccionario nos da para la palabra "Fortaleza":

Fuerza y vigor es la primera. En este caso la fortaleza reside en la propia persona, que posee esa fuerza y vigor. Si dijéramos que este es el caso de M. Dolores de poco nos serviría, aparte de que ella misma nos desmentiría cuando dice

El piadoso intento del Ministro del Señor (el P. Tejero) fue seguido del Sexo débil que es fuerte cuando confía en los auxilios de la gracia (Resumen Histórico de la Casa de Arrepentidas de Sevilla)

La idea de la mujer sumida en la abyección y la esperanza de rehabilitarla, daban a mi corazón un animo que lo hacia superior a las condiciones que hasta entonces había conocido en él. (Anotaciones de conciencia de 1870)

Una segunda definición sería: Natural defensa que a un lugar le presta su propia situación. Recinto fortificado. En este caso nos encontraríamos en la misma situación que con la primera, pues ya sea por la misma situación que nos facilita las cosas, y en la segunda porque la persona ha creado su propio "recinto fortificado", en el que nada puede afectarle.

Este tampoco sería el caso de M. Dolores, pues ella no se situó en ninguna fortificación, se dejó afectar por las situaciones que le rodeaban; además se dejó impresionar por las necesidades que veía, y su sensibilidad sufrió el dolor ajeno y propio, como vemos cuando, por ejemplo, tras la muerte de Madre Rosario, su primera compañera, dice.... concluyó su carrera mortal nuestra querida M Rosario mi buena compañera. Dios Ntro Sr. le abrevió los días sobre este valle de lagrimas Yo la necesitaba aún muchos años; pero no son los juicios eternos como los humanos. Mi dolor y de toda la comunidad es cual podéis comprender. (15/5/1875)

O como vemos cuando comienza los viajes para conseguir casa y comida, y ...

Empezaron los viajes y aunque amándolas siempre, encontré a mi vuelta que me eran más pesados sus defectos (Anotaciones de conciencia)

La última definición que encontramos es la que dice que Fortaleza es "Virtud cardinal que confiere valor para soportar la adversidad, para resistir los peligros que rodean la práctica de la virtud".

No dice que la persona sea fuerte, ni que sea valiente, no dice que la persona esté rodeada de murallas defensivas, naturales o artificiales. No dice que la persona se aísle en un mundo aparte en el que el dolor, el sufrimiento o incluso la cruz diaria y la muerte le afecten.

Aquí podríamos estar nosotros, y aquí estaba M. Dolores. Ella, como nosotros, como nosotras, humanos y humanas, débiles y pequeños; como Jesús, sufrió, padeció, vivió momentos duros y durísimos....

Pero.... Se dejó ayudar por Dios. Por eso tenía fortaleza, porque dejó que Dios le diera esa virtud, ese valor para soportar y resistir hasta la muerte en cruz, en esa cruz de 18 años que sufrió

La fortaleza de M. Dolores nos invita a dejar que Dios sea nuestra fortaleza y nuestro refugio. Nos invita: "Te encargo que tengas gran ánimo y no te desanimes por nada. Dios cuidará de nosotras e iremos adelante con más o menos trabajo" (Carta a M. Salud 14/9/1879)

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La Templanza, ¿Tiene sentido?
(BOLETÍN Nº 85)

Seguimos este trimestre con las virtudes de M. Dolores, y ¡vaya un momento para hablar de "templanza", cuando estamos en plenas fiestas de Navidad, Año nuevo y Reyes, que son momentos de "excesos".

Cuando nos acercamos a la vida de M. Dolores vemos que también, en las fiestas, hacía sus "excesos"; aunque siempre en proporción a la pobreza con la que tenían que contar. Hay que celebrar, y hacerlo con alegría, y con algo extraordinario.

Pero, si acudimos al Diccionario, vemos que la Templanza tiene hasta cuatro sentidos diferentes:


  1 Virtud cardinal que induce a refrenar la sensualidad y a usar de todas las cosas con moderación.


  2 Sobriedad y continencia.


  3 Benignidad del clima de un país.


  4 Y, por último, en pintura: Armonía y buena disposición de los colores.

Si, comparamos toda la vida de M. Dolores, con estas cuatro definiciones, nos damos cuenta de que, si bien, quizá por obligación de la pobreza, usó de todas las cosas con moderación, también sabemos que no escatimaba gastos, por ejemplo cuando se trataba de la salud de las Hermanas o de las Acogidas.

Por otro lado, su sobriedad y continencia venía acompañada, ¡cómo debe ser!, de una alegría y un saber estar, que incluso le permitió relacionarse con la Reina Isabel II, y otros personajes de la nobleza española, que llegaron a apreciarla.

Creaba a su alrededor un clima benigno, que permitía que todo aquel que se le acercaba se sintiera acogido por una madre amorosa, que acepta a todos sin poner condición alguna.

Todo ello nos hace ver, en el recorrido de su vida, esa armonía y buena disposición de los colores que la convierten en un hermoso cuadro que es todo alabanza y bendición de Dios, que se extiende en ese amor protector que sienten todos y todas aquellos devotos que se acercan a ella a pedir su intercesión ante nuestro Padre Dios; y que nos invita a compartir esa conjugación de colores en nuestras propias vidas, con una templanza que no impide la celebración, pero sí pide, solidaridad con todo aquel que sufre y necesita de una mano amiga.

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La Pobreza de M. Dolores
(BOLETÍN Nº 86 Marzo a Junio 2002)

Cuando hoy en día se habla de GLOBALIZACIÓN. Cuando los países van aliándose y uniendo sus fuerzas para ocupar uno de los primeros lugares en el mundo, de manera que su poder, casi siempre (por no decir siempre), económico les haga competitivos, y les permita formar parte del pequeño grupo que toma decisiones para todo el mundo.

Cuando vemos pequeños grupos (unos pacíficos y otros violentos) que se manifiestan en CONTRA de la GLOBALIZACIÓN y del poder de unos pocos a costa de la miseria y sufrimiento de unos muchos, cada vez más.

Nos planteamos, ¿QUÉ SENTIDO TIENE LA POBREZA vivida por M. Dolores y a la que estamos llamados por las Bienaventuranzas de Jesús?

Porque M. Dolores vivió pobre, UNA VIDA VERDADERAMENTE POBRE, es decir, falta de los más mínimos recursos para subsistir. Y vivió FELIZ en esa pobreza. ¿por qué? ¿a qué se debió su pobreza?¿a qué nos está llamando esa pobreza de M. Dolores?

M. Dolores vivió pobre porque cuando repartes lo que tienes entre muchos, en su caso, todas las mujeres que se acercaban a la llamada CASA DE ARREPENTIDAS, entonces no te queda gran cosa para ti mismo.

Eso fue lo que le pasó a ella. TODO LO QUE ERA Y POSEÍA LO COMPARTIÓ CON AQUELLAS QUE LO NECESITABAN. Dedicó toda su vida a poder acoger a quien no tenía más recursos que la nada.

Hoy esto nos sonaría a campos de refugiados, a pueblos enteros muriendo por la injusticia mientras nosotros estamos aquí, tranquilamente escuchando (o apagando) las noticias mientras comemos suculentos platos repletos.

La pobreza tiene sentido si es originada por el COMPARTIR, como lo fue para M. Dolores, para M. Rosario y sus compañeras, como lo fue para todas las acogidas.

Y la pobreza de M. Dolores nos hace hoy una llamada urgente: En el mundo hay de todo para todos. ¿Seremos capaces de arriesgar nuestras comodidades para COMPARTIR, no sólo lo que nos sobra, sino todo lo que tenemos, con los que están muriendo porque ni tan siquiera les llega lo que a nosotros nos sobra?

Pidámosle a M. Dolores que nos conceda comprender, con la mente y el corazón, esa POBREZA COMPARTIDA QUE TRAE LA FELICIDAD DE LAS BIENAVENTURANZAS.

Pidámosle su fuerza para hacer realidad es nuevo mundo y esa buena noticia que Jesús vino a traer y que ella vivió hasta sus últimas consecuencias.

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Castidad, Pureza y Amor Sincero
(BOLETÍN Nº 87 Julio a Septiembre 2002)

Hoy, que tanto alboroto hay en la sociedad por las dificultades que algunos sacerdotes, una pequeña minoría a decir verdad, están teniendo con la castidad, o con su propia sexualidad mejor dicho, parece difícil y atrevido afrontar este punto al hablar de las virtudes de Madre Dolores.

Pero no creemos que sea mal momento.

Para M. Dolores vivir la Castidad (único voto que hacían las Congregadas, desde el año 1860 hasta 1871) era algo más, mucho más que la simple guarda de la virginidad, mucho más que la pureza de obras, y sobre todo mucho más que el amor limitado a una o dos personas.

M. Dolores vivió durante toda su vida un amor de entrega y servicio total a todo aquel que se le acercaba, con la necesidad que fuera.

La enfermedad y muerte temprana de su madre, la larga enfermedad de su padre a cuyo cuidado estuvo, el largo tiempo dedicado a la atención a sus tíos, ya ancianos, y a su hermana pequeña, que morirá con diez años. Todo ello le había hecho especialmente sensible a descubrir y atender las necesidades materiales y afectivas de quienes la rodearon.

Especialmente sensible al sufrimiento ajeno, ante el que no se detiene hasta aliviarlo.

Y si hoy no se entiende el voto de castidad como una especial sensibilidad ante sufrimiento (del que el mundo está repleto), y como una especial libertad para acudir a remediarlo, es que hoy no se entiende que la pureza y la guarda de la castidad tienen un fin mucho más allá del límite físico o afectivo: el fin de la sensibilidad, de la creatividad, de la libertad, y de la disponibilidad perpetua para aten???g?gder el sufrimiento de los hermanos que Jesús nos ha dado.

Pero por suerte, la gran mayoría de los/as religiosos/as y sacerdotes lo viven así, y por eso sólo salen en los periódicos cuando son asesinados, o martirizados como los primitivos cristianos, por la defensa de sus hermanos.

Así lo vivió Madre Dolores, y así lo sigue viviendo desde el reino eterno: siempre atenta, siempre sensible, siempre creativa y siempre libre y disponible para, con su intercesión ante Dios Padre, a aliviar y remediar (si tenemos fe) nuestros sufrimientos.

Por eso tantas personas confían a M. Dolores sus preocupaciones, sus dificultades, sus problemas, sus sufrimientos... Porque saben que su amor se ha purificado en el crisol de la castidad, de la humildad y del sufrimiento, y saben que su amor ha llegado a la plenitud. Y un amor en plenitud no hace sino extender la alegría, el alivio y la salud.

No dudemos en encomendarle nuestros sufrimientos, nuestras penas, nuestras enfermedades, nuestras penurias, porque en M. Dolores siempre encontraremos un oído atento, un ojo avizor y unas manos dispuestas a escuchar, ayudar, aliviar, sanar y sobre todo, interceder por nosotros ante Dios, que desea nuestra felicidad.

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Pedid y se os dará
(BOLETÍN Nº 88 Octubre a Diciembre 2002)

Estando en la inauguración de la nueva casa que la Congregación ha edificado para el Hogar San Carlos, en la ciudad de Málaga, conversé con Dª Milagros Rodríguez Cerezo, sobre la enfermedad que su marido padecía.

Me comentaba que se le formaban muchos trombos, y que estaba sufriendo mucho, ya que por su edad, no era éste el único padecimiento.

Así, durante la conversación con ella, le dije que yo iba a rogar por él a M. Dolores, y que ella no dudara en pedir la intercesión de nuestra Madre Fundadora, ya que "a las que habéis estado con nosotras M. Dolores os tiene enchufe, pídeselo a ella, verás como mejora tu marido".

Tras la conversación la vi entrar en la Capilla de la nueva Casa.

Al cabo de un mes y medio, aproximadamente, me comunicaron que Dª Milagros deseaba hablar conmigo, así que la llamé, y me dijo que tras entrar a la Capilla le dijo al Señor: "Si se va a quedar como está más vale que te lo lleves, si no, por lo menos que se quede como estaba antes."

Continuó diciéndome que antes de pasar una semana su marido había mejorado de tal manera que ya andaba sólo e iba al WC él sólo.

Además, parece ser que también se levanta y se acuesta sólo, cuando antes tenían que hacerlo entre dos. Incluso ha salido de casa con su hija.

Me dijo que aunque ella externamente no creía, internamente siempre le había quedado algo, y que consideraba lo sucedido como un milagro, por lo que deseaba hacerlo público.

Aunque se ha producido la mejoría sin cambio de medicación, y el médico está muy extrañado, pues por días desde aquel momento D. Jesús del Palacio ha ido mejorando, no podemos afirmar rotundamente que sea un milagro de nuestra querida Madre Dolores, pues aunque sí es verdad que yo oré a nuestra Fundadora por él (como pido por todos los que me solicitan oraciones) para que intercediera ante el Señor; Dª Milagros no se lo pidió a ella al entrar a la Capilla, sino que su oración fue directamente a Dios.

De todos modos, esto nos confirma y nos anima a seguir confiando en la promesa de Jesús: PEDID Y SE OS DARÁ, BUSCAD Y HALLARÉIS. Y nos anima a seguir rogando la intercesión de Madre Dolores ante un Dios que sólo desea nuestra Felicidad, y que está deseandoDAR BUENAS COSAS A LOS QUE SE LAS PIDEN.

Que M. Dolores os bendiga a todos, y nos anime a seguir presentando vuestras necesidades con insistencia y con fe ante el Dios de la Misericordia.

Inma Dutrús Echeverría (Vicepostuladora)

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Gracias
(BOLETÍN Nº 89 Enero a Marzo 2003)

Hoy queremos dar las gracias a todos los devotos y devotas de Madre Dolores.

A todos los que a diario se encomiendan a ella, sabiendo que son escuchados; a todos los que en momentos de dificultad se acuerdan de ella y sienten su compañía; a todos los que confían en su mano protectora.

Madre Dolores no deja de hacer favores.

Me impresiona el ver cuánta gente pide oraciones: los que piden por ellos mismos, en momentos de dificultad; los que piden por familiares que sufren; los que piden por conocidos y desconocidos...

¡¡¡Cuántos favores ocultos hace Madre Dolores !!!

Ella, que en vida vivió oculta, ahora continúa haciendo el bien en el silencio. Muchas personas experimentan a diario su compañía, su apoyo, su protección, su intercesión milagrosa ante el Padre. Pero muy pocas nos cuentan los favores que reciben.

Pero no importa tanto el que estos favores, a veces auténticos milagros, queden ocultos. Lo importante es que muchas personas recuperan la salud, la felicidad, la tranquilidad, la paz interior; que otros reinician una nueva vida, sienten cómo vuelve la alegría a sus vidas.

Y Madre Dolores no deja de interceder ante el Padre; sin mirar cuántas obras buenas o malas hay. Mirando sólo la necesidad, la confianza.

Gracias a todos por dejaros querer por Dios, por aceptar los regalos que está deseando haceros, y por aceptar a Madre Dolores como mediadora de estas Gracias.

Gracias y muy feliz año 2003.

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Paz Perpetua
(BOLETÍN Nº 90 Abril a Junio 2003)

Hay que ejecutar la operación dolorosa de extraer de nuestra voluntad nuestros característicos defectos, declararnos guerra sin tregua a nosotros mismos y estipular una paz perpetua con Dios y con nuestros hermanos. Para todo esto Dios está de nuestra parte.

Estas palabras las dijo M. Dolores a las Hermanas.

Hoy, que tanta atención nos llaman todos los medios de comunicación con la guerra de Iraq, podríamos repetirlas: La única guerra debe ser contra el verdadero enemigo, que está en nuestro interior, y nos impide tener paz interior y ser felices.

Y, con los demás: PAZ PERPETUA.

Pero Paz para todos:

– Paz para Iraq.

– Paz para las mil guerras que hay en el mundo.

– Paz para los niños que mueren de hambre cada día.

– Paz para las mujeres y niños maltratados.

– Paz para quienes tienen que emigrar.

– Paz para quienes sufren marginación.

– Paz para quienes sufren represión.

– Paz para quienes sufren enfermedad.

– Paz para los niños esclavizados.

– Paz para los jóvenes sin esperanzas.

– Paz para los que están desplazados.

– Paz...

Que nuestra paz interior, nuestra paz con todos y con todo venga de un corazón pacificado, que se sabe querido por Dios.

No lo olvidemos: Para todo esto ... Dios está con nosotros. Y, como dijo san Pablo: Si Dios está con nosotros.... ¿quién contra nosotros? (Rm 8).

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Santa Ángela de la cruz y Madre Dolores
(BOLETÍN Nº 91 Julio a Septiembre 2003)

Sor Ángela de la Cruz ha sido canonizada por Juan Pablo II. Es algo que todos ya sabemos. Y por ello damos infinitas gracias a Dios, que he permitido el reconocimiento de la santidad de Angelita Guerrero, a la que tanto cariño tenemos en Sevilla.

Lo que ya no es tan conocido es la relación que tuvo con nuestra querida Madre Dolores.

Nos lo cuenta el Padre Carlos Ros en su libro “Pequeñeces de Sor Angela de la Cruz” (pág. 55)

A espaldas de la parroquia de San Marcos, en el convento de Santa Isabel, se encuentra otra de las hermosas aventuras de la Sevilla del siglo XIX. El filipense Padre Tejero y la Madre Dolores Márquez, con una patrulla de religiosas llevan adelante lo que en aquel tiempo se llamaba “Casa de Arrepentidas”, recogiendo lo que les llegaba del arroyo de un mundo tantas veces despiadado.

Pero no se contentan con esta labor. Han abierto también una escuela de niñas que se llena de 400 voces de pequeñas chavalillas del barrio de San Marcos. El Padre Tejero, que ha realizado un viaje a Francia, trae de aquellas tierras un hermoso plan de estudios.

Es un calco del sistema empleado por las Hijas de la Cruz francesas: División de las niñas en seis etapas, “desde la edad más tierna (en escuela de párvulas) hasta la época en que, con el arte u oficio que eligió, gana ya honradamente su subsistencia (en la clase taller)”.

Es en este último curso donde las chicas aprenden el oficio que más les agrada y ganan un jornal en proporción a su habilidad y destreza. En realidad la gama de oficios no es muy extensa: costura, bordados, zapatería... Madre Dolores ha pedido al taller de doña Antonia Maldonado una oficiala que enseñe a las chicas el arte del calzado. Doña Antonia envía a su oficiala más selecta, Angelita Guerrero, que enseña a las chicas a hacer las botas altas y ajustadas que ha impuesto la moda de París.

Angelita Guerrero, tres años más tarde... Sor Ángela de la Cruz.

Me hubiera gustado completar esta página con un diálogo sabroso entre Madre Dolores, fundadora de la “Casa de Arrepentidas” y Angelita Guerrero. ¿Qué se decían a la entrada y salida de clase? ¿Qué comentaban? He espiado los papeles con el ilusionado deseo de encontrar una carta, un billete, en que una cuente de la otra. Pero... es igual. Angelita Guerrero acude a Santa Isabel, puntual a la cita de maestra de calzados. Y allí la recibe Madre Dolores. Años más tarde, ya fundada la Compañía de la Cruz, Angelita (perdón, Sor Ángela de la Cruz), deja escrito en sus papeles que desea renunciar y “entrar de Arrepentida, con la condición de que cuando esté mala me lleven al hospital...”

Es un gesto sublime de humildad. Y un recuerdo del tiempo en que ella visitaba aquella “Casa de Arrepentidas”, donde Madre Dolores taponó tantas heridas y cortó las hemorragias de tantas desventuras jóvenes.

El gozo está en el cielo, sí, con sonrisa amplia de Sor Ángela de la Cruz y Madre Dolores Márquez, al contemplar cómo sus hijas pugnan por llevarlas a los altares.

¿Qué se dicen en el cielo estas dos mujeres, que si algo tuvieron en la tierra, fue precisamente una humildad inmensamente grande?

¿Qué susurran ante lo que, seguro, consideran una pillería de sus hijas?

Porque Madre Dolores, desde enero de 1980, también ha iniciado su carrera hacia los altares. Su proceso de beatificación ha comenzado. Ya es Sierva de Dios. Demos gracias a Dios.

Por eso digo que el gozo está en el cielo, juntas como un tiempo en la tierra, Sor Ángela de la Cruz y Madre Dolores.

Y también gozo en esta bendita tierra de Sevilla, que así sabe ensalzar a sus mujeres santas.”

(Tomado del libro “Pequeñeces de Sor Ángela de la Cruz”, de Carlos Ros Carballar, Sevilla 1982)

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Abrimos la Celebración del Centenario del Fallecimiento de Madre Dolores
(BOLETÍN Nº 92 Extraordinario Septiembre 2003)

ABRIMOS LA CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE MADRE DOLORES

El próximo día 23 de diciembre, con la celebración de la Eucaristía en nuestra Casa Central de Sevilla, procederemos a la apertura del año jubilar de la celebración del centenario del fallecimiento de nuestra Fundadora: MADRE DOLORES MÁRQUEZ ROMERO DE ONORO.

Queremos celebrarlo de una manera sencilla; que sea un año de profundización espiritual y de comprensión interna e imitación de sus virtudes, de su modo de ser y de vivir.

En esta dirección intentaremos orientar todas las celebraciones.

Va a hacer cien años que M. Dolores culminó su entrega a Dios y vio realizado su deseo de “Ser toda para Dios”. Hoy su recuerdo nos anima no sólo a confiar en ella, sino también a ponernos, como ella hizo, en esas Manos del Padre de las Misericordias que nos quiere y vela por todos y todas.

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